(Por Sergio Gutiérrez y Alejandra Noseda).-
Les compartimos nuestras vivencias de una de las aventuras más increíbles que hicimos hasta ahora. La magia empezó temprano, antes de las 7 de la mañana, hay que estar en la terminal de micros, ubicada cerca de la zonas más emblemáticas adonde se ubican las principales peñas folclóricas de la capital salteña, en Balcarce y Ameghino.
Allí, te reciben empleados muy amables que te indican la ventanilla para retirar el ticket del viaje, ya que previamente hay que hacer la reserva para asegurarse los asientos. En esa vereda conviene comprar a los vendedores ambulantes hojas de coca y/o bien caramelos de coca, si es que antes no te compraste algo para enfrentar la falta de oxígeno que conlleva estar a tan elevadas alturas. Y también les recomendamos que duerman bien la noche anterior y no coman nada pesado, para prevenir que les agarre mal de altura o soroche.
Una vez ya sentados en los micros que hacen el traslado desde Salta hasta San Antonio de los Cobres (170 km), es muy cautivante mirar por la ventanilla para ver los paisajes que se van transformando desde la yunga hasta la puna, como escuchar toda la información interesante que brinda el guía que acompaña al contingente.
La primera parada es en Campo Quijano, una ciudad a 36 km de la capital, donde se visita la estación de tren del servicio regional de pasajeros desde Salta hasta allí, pasando por Güemes, cuyas vías corresponden al Ramal C14 del Ferrocarril General Belgrano por donde transitan operaciones de pasajeros como formaciones de carga de la empresa estatal Trenes Argentinos Cargas.
Además, el micro pasa frente a la locomotora, que es parte del Ferrocarril Huaytiquina (Ramal C14), inaugurado en 1948, impulsado por el ingeniero Richard Fontaine Maury, con la construcción épica de este tren andino a Chile, antes de mediados del siglo pasado.
Alrededor de esta ciudad, ubicada en el Valle de Lerma, existe mucha biodiversidad, desde tipas, jacarandás, lapachos, robles, ceibos, pumas, gato montes, zorros, mono tití y tucanes, entre otras numerosas especies de flora y fauna. Se destaca el oso andino o de anteojos, el más grande de Latinoamérica, y que inspiró la leyenda del Ucumar (hombre oso), que lo describe como una fiera de rasgos humanoides, manos y pies muy grandes, y cuerpo cubierto de pelos, quien secuestraba a quienes decidían entrar a las yungas.
Ver video del paisaje desde el micro
Luego de una parada para sacarse fotos en uno de los tantos viaductos de este ramal, el micro hace una parada más extensa en el Paraje El Alfarcito, en la Quebrada del Toro, conocido por la obra social y educativa del recordado Padre Juan Carlos Chifri, que incluye una escuela, centro de artesanos y museo, ofreciendo servicios como un parador de comida regional y una capilla dedicada a San Cayetano, siendo una parada cultural y turística destacada para quienes viajan hacia la puna. Allí, a los pasajeros se les ofrce un rico desayuno campestre al aire libre.

Tren a las Nubes
El micro llega antes de las 12 a San Antonio de los Cobres, ya que es el horario de salida del tren, que es uno de los tres ferrocarriles más altos del mundo, asciende a los 4200 metros de altura, atravesando vertiginosas montañas de la Cordillera de los Andes entre una naturaleza típica de la puna: estepa de arbustos bajos y pajonales (ichu), con presencia de lagos y salares; fauna emblemática como vicuñas, llamas, alpacas, cóndores y árboles escasos como la queñoa en zonas más húmedas.

La especie que más llama la atención en la transición de la yunga a la puna es el cardón, que llega a medir 10 metros de altura y tiene largas espinas y flores coloridas. Para explicar el origen de esta planta, cuenta la leyenda que una mujer y un hombre de tribus enemigas, se enamoraron y por eso, tuvieron que escapar pero al ser descubiertos, le rezaron a la Pachamama y así el hombre se transformó en el cardón y la mujer en sus flores, convirtiéndolos en guardianes silenciosos del valle.

El icónico Tren a las Nubes recorre con pasajeros desde 1972, y es desde 2015 que el servicio se reinició formalmente bajo la órbita del gobierno provincial. La travesía se extiende desde la precordillera de los Andes desde San Antonio de los Cobres hasta el imponente viaducto La Polvorilla (a 4.220 msnm) aproximandamente 1 hora y media de ida como de vuelta. El ferrocarril ofrece un coche comedor, un local de venta de recuerdos, y un servicio permanente de enfermeros, esto último también se brinda en el micro.

Una de las vistas que más nos sorprendió es ver nieve en estos lugares, por lo menos para nosotros, impensado en el norte argentino. Por eso, sacamos varias fotos del “Nevado de Acay”, que es una montaña cercana a San Antonio de los Cobres, conocido por su Abra del Acay, el paso carretero más alto de la Ruta 40 fuera de Asia, a casi 5000 msnm, un desafío para montañistas por su altitud y terreno rocoso, ofreciendo vistas espectaculares de la Puna y un entorno arqueológico rico con petroglifos y restos precolombinos.
Sabores y costumbres autóctonas
En el pintoresco pueblo de San Antonio de los Cobres, corazón de la puna salteña, se hace una última parada para almorzar, puede ser degustar algunas de las comidas artesanales de la zona, como empanadas y croquetas de quinoa, guiso de llama o de cabrito.
Croquetas de quinoa y guisos de cabra y cabrito
Recomendamos el Comedor Los Patitos, de la Coplera Cirila, que junto a su familia atiende con total hospitalidad y auténticas recetas de la región. Luego del disfrute de los paladares, se regresa a la capital salteña alrededor de las 19 hs.
A lo largo de todo el recorrido en la pre puna y puna viven varias comunidades de los pueblos Kolla y Atacama, con presencia también de descendientes Quechuas, que mantienen vivas sus tradiciones como la celebración de la Pachamama. Por ejemplo, se pasa por Santa Rosa de Tastil, que tiene un sitio arqueológico preincaico y su conexión con el Camino del Inca. Estas comunidades de alta montaña son de autosubsistencia, cultivan, crían ganado caprino, elaboran queso de cabra y tejen hermosos pulloveres de lana de llama como de vicuña, que es la segunda lana más fina del mundo después de la cabra del Tibet. La compra de alguno de estas prendas artesanales resultan ser muy útiles para aquellos desprevenidos que no llevan abrigo. ¡¡¡Y a estas alturas hace mucho frio!!!
Los invitamos a vivir una de las experiencias llenas de sensaciones para estar más cerca del cielo. Indudablemente, es un paseo de principio a fin que no te vas a olvidar.
Acá información de Precios y reservas
Teléfonono: 0387-4228021
Ig: trenalasnubesoficial







