Oscar Elías Gepner padece penfigoide ocular cicatrizal, una enfermedad poco frecuente que puede dejar secuelas visuales irreversibles y avanzar hasta la ceguera. Sus médicas fueron categóricas: el tratamiento con Gamaglobulina Humana IV y Rituximab no debe demorarse ni suspenderse.
Sin embargo, según la documentación adjuntada, Red de Seguro Médico S.R.L. rechazó la cobertura argumentando que Oscar registraba aportes en PAMI. Pero en el expediente y en las constancias incorporadas figura que Oscar Gepner no estaba afiliado a PAMI. Tampoco Mirta Brand.

Frente a eso, la Justicia Federal intervino. El 25 de julio de 2025, el Juzgado Federal N° 1 de Tucumán ordenó a Red de Seguro Médico brindar en dos días hábiles la cobertura integral, al 100%, de la Gamaglobulina Humana IV 80 gramos. Y no lo hizo por capricho: lo hizo porque en el expediente médico consta riesgo de pérdida visual irreversible y progresión de la enfermedad.
Después vino otro episodio. En octubre de 2025, la Justicia volvió a intervenir y ordenó a la Obra Social del Personal Mosaista abstenerse de dar de baja a Oscar Gepner o modificar su plan, y en caso de haberlo hecho, reafiliarlo de inmediato en las mismas condiciones que tenía antes.
Los oficios fueron recibidos. Las intimaciones existieron. El 26 de diciembre de 2025 incluso se volvió a exigir, con carácter urgente y en 24 horas, la provisión de la Gamaglobulina Humana IV conforme a la manda judicial.
Y mientras del otro lado aparecían mensajes hablando de “buscar una solución” o de “aunar criterios”, del lado del paciente lo que había era otra cosa: dolor, incertidumbre, riesgo y tiempo perdido.
Porque cuando una persona enferma tiene una cautelar vigente, una orden judicial notificada y un tratamiento que no puede esperar, ya no se está discutiendo burocracia. Se está discutiendo humanidad.







