Las puertas de una campaña gruesa que promete batir récords, con la ganadería atravesando una de sus mejores épocas, y los incentivos que aporta la macroeconomía, se espera un 2026 con acumulación de divisas y un panorama propicio para invertir. En medio de los buenos pronósticos, las dudas recaen sobre la rentabilidad del sector, las nuevas rebajas impositivas y la dinámica que tendrá el mercado de granos.
Distintos economistas disertarán al respecto en el Foro Económico de Expoagro 2026 edición YPF Agro. El martes 10 de marzo a las 15 horas lo hará David Miazzo, el miércoles 11 a las 12 horas, Carlos Melconian, y el jueves 12 a las 16 horas, Salvador Di Stéfano. Todas las intervenciones se llevarán a cabo en el Anfiteatro ArgenINTA.
A la espera del termómetro que marcará la “Capital Nacional de los Agronegocios”, los especialistas adelantaron algunos de sus pronósticos.
Año récord y con asimetrías
“El 2026 será un año sólidamente positivo para el agro argentino, pero con luces y sombras bien marcadas. Será un año de volumen récord, pero rentabilidad asimétrica, en el que la agricultura correrá para mantener el margen y la ganadería, para capitalizarlo”, evaluó el especialista en agroindustria, David Miazzo.
Para el sector agrícola, las proyecciones son promisorias. Si el clima acompaña en la fase final -a pesar de la sequía registrada en enero-, la campaña gruesa será una de las más importantes de la historia. De acuerdo con proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, superaría los 154 millones de toneladas, por encima de los anteriores máximos.
“Fácilmente puede traducirse en un ingreso de divisas cercano a los 50.000 millones de dólares para todo el complejo”, explicó Miazzo, que igual advirtió que los márgenes en el sector “seguirán finos”.
Ello responde a que los precios internacionales de los commodities agrícolas se mantienen estables o con leve baja (apenas un 2% por debajo en 2026), pero alejados de sus picos históricos. Y, además, a que, si bien “la relación insumo-producto no es mala”, explica el economista, la lupa seguirá puesta sobre los fertilizantes, que siguen caros en comparación a los granos.
“No es un viento de cola, pero es un mundo que va a dejar trabajar en términos de precios”, observó, por su parte, Melconian.







